Novedades

Una Biblia del siglo IV, disponible para consulta

codex-sinaiticus

El Codex Sinaiticus, una Biblia escrita en griego hace 1600 años, contiene la copia más antigua del nuevo testamento que existe en el mundo. Sus páginas, dispersas en cuatro países, vuelven a unirse por primera vez, gracias a Internet.

El Proyecto Codex Sinaiticus, coordinado por  expertos de la British Library, la National Library of Russia, el St. Catherine´s Monastery y la Leipzig University Library posibilita que no sólo especialistas e investigadores se beneficien con sus resultados: Cualquiera puede acceder a su consulta. Tras un minucioso proceso de digitalización, el sitio del proyecto ofrece una completa aplicación de visualización que permite al usuario pasar las páginas, realizar acercamientos para apreciar las sutilezas de la escritura y contemplar las hojas con iluminación al ras, con lo que se busca reproducir la experiencia única de situarse cara a cara con un incunable.

Además de contemplarla directamente, los visitantes pueden leer las transcripciones de cada página en griego, inglés, alemán y ruso, lo que constituye un inmenso recurso para los investigadores: “La disponibilidad del manuscrito virtual para estudiosos de todo el mundo representa una oportunidad para la investigación colaborativa que no hubiera sido posible tan sólo unos años atrás”, expresó Scott McKendrik, jefe de la sección de Manuscritos Occidentales de la British Library.

Uno de los objetivos centrales del proyecto es lograr una mejor comprensión del texto del Codex y de las correcciones que se le practicaron a lo largo de los siglos, lo que permitirá  comprender mejor cómo se copiaban, leían y utilizaban los textos en la antigüedad.

Las páginas del Codex, manuscritas en scriptio continua se conservaron intactas hasta 1844, cuando Constantin von Tischendorf, arqueólogo e investigador de la Universidad de Leipzig, lo halló en el Monasterio de Saint Catherine, en el monte Sinaí, que contiene la colección más importante de manuscritos cristianos antiguos fuera del Vaticano. Entonces, una parte del manuscrito fue llevada inmediatamente a Leipzig y otra se vendió poco después al zar Alejandro II, tras lo que permaneció en Rusia hasta ser vendida -casi en su totalidad- a la British Library, en 1933. Algunas hojas permanecieron en el monasterio.

También es posible visualizar el manuscrito en el sitio de la Biblioteca Nacional Británica, que desde hace varios años tiene su propia colección de tesoros digitalizados, entre los que es posible consultar desde manuscritos de Leonardo o Jane Austen, hasta partituras de Mozart.