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Herramientas del Image Permanence Institute

Image-Permanence-Institute 

El Image Permanence Institute es una institución norteamericana dedicada a la preservación de registros visuales y de otros tipos. Fundada en 1985 a partir de los esfuerzos del Rochester Institute of Technology y la Society for Imaging Science and Technology, es el laboratorio independiente más importante del mundo en su campo.

Su sitio ofrece una serie de desarrollos y recursos útiles con aplicaciones prácticas en el campo de la conservación, como el dew point calculator, que permite valorar de manera gráfica y sencilla el riesgo al que están sometidas las colecciones a partir de los factores ambientales a los que se las expone.

Una interesante particularidad del IPI es que además de investigar y difundir, realiza desarrollos propios, que se traducen en productos concretos.

A comienzos de este año tuvimos ocasión de conversar con su director, James M Reilly, quien nos comentó con entusiasmo el lanzamiento del PEM2, su más reciente desarrollo. Se trata de un Datalogger –herramienta fundamental para el monitoreo ambiental en espacios donde se almacenan colecciones de cualquier tipo- cuya característica más innovadora es su operatividad simplificada, a partir de una plataforma basada en Internet. Resumidamente, opera de esta manera:
-El datalogger recopila información de manera independiente, con una autonomía de batería de aproximadamente 10 años.
-El usuario “levanta” los datos mediante un USB flash drive, sin necesidad de mover el sensor de su ubicación orginal.
-Se inserta el Pen Drive en cualquier PC o Mac, sin necesidad de ningún software especial
-Se sube la información a un sitio específico en Internet
-A partir de ese momento, se puede consultar la información indefinidamente, desde cualquier lugar que disponga de una conexión a la Web.
-El sitio analiza la información y produce a partir de ella gráficas, estadísticas y reportes, además de permitir la aplicación de otras herramientas de análisis de riesgos.

Resulta muy interesante y auspicioso observar cómo en el campo de la conservación se desarrollan productos y sistemas cada vez más eficientes y accesibles, aprovechando e integrando nuevas tecnologías a partir de las necesidades del conservador.