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El Color de los Dioses

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“Gods in color” (Los dioses en colores”) es el título de una exhibición que recorrió parte de Europa y los Estados Unidos hace algún tiempo, cambiando radicalmente la percepción de los visitantes sobre la apariencia de la escultura clásica. La consigna es sencilla: la imagen del mármol blanco de apariencia prístina y homogénea, universalmente asociado a la escultura de la antigua Grecia y Roma, es sólo consecuencia del paso del tiempo. De acuerdo a los investigadores a cargo del proyecto, en el momento de su creación, las estatuas tenían una apariencia muy diferente, llena de color.

Vinzenz Brinkmann, quien ha investigado el tema durante los últimos 25 años, explica: “Los pigmentos utilizados para pintar las esculturas eran de origen mineral y orgánico. Tras siglos de deterioro, cualquier traza de pigmento restante ha de haber sido removida en los procesos de limpieza previos a cada exhibición de las obras.


Durante su época de estudiante, Brinkmann se dedicó a la investigación de las marcas de herramientas sobre mármol. Así  descubrió que con el mismo tipo de luz especial que se utiliza para identificar trazas de herramientas, era posible identificar restos de pigmentos. “Si se mira con atención, equipamiento científico y rigor, muchas esculturas comienzan a verse como un lienzo en blanco, esperando a ser coloreado”, explica. El análisis en laboratorio de granos microscópicos de los pigmentos que han sobrevivido en resquicios de las esculturas, junto a la identificación de las áreas donde se situaba cada tinta, ha permitido una reconstrucción detallada del aspecto original de las obras.

Aún hay detalles que se desconocen, como si la pintura era aplicada en una o dos capas, o cual era la proporción de las preparaciones, elementos que afectan la apariencia final de una obra. “Si bien aún queda mucho por descubrir, los resultados presentados en la exhibición dan una idea mucho  más cercana a la imagen original que la que teníamos hasta hoy”. La exhibición consta de 20 reconstrucciones a tamaño completo de obras clásicas, con el tratamiento cromático original aplicado en ellas.

El resultado es chocante para el observador. Un buen ejemplo lo constituye un busto de Calígula, universalmente reconocible en mármol blanco. La imagen  fría y fantasmal a la que estamos habituados cambia al contemplar el tratamiento original: Abundante cabello marrón, ojos color avellana y labios rosados. “Un rostro de mejillas rozagantes hace más fácil recordar su edad –murió a los 29 años- y nos ofrece una perspectiva mucho más humana de un personaje acerca del que tanto se ha escrito”.

Más información sobre la exhibición (en inglés): 1, 2, 3