| 11 Junio 2010

La finalización de una etapa en los trabajos de restauración que se realizan sobre el Partenón generará un atractivo adicional para los visitantes en los próximos meses. Por primera vez en casi treinta años, es posible contemplar el templo sin ningún tipo de andamiajes.
El gobierno griego lanzó un proyecto para restaurar el Partenón en 1975, pero las obras no comenzaron hasta 1983. Los andamiajes han cubierto distintas secciones de la edificación desde ese entonces, y volverán a hacerlo en setiembre, cuando se inicie una nueva etapa sobre la fachada Oeste.
La construcción del Partenón comenzó en 447 AC y demandó sólo nueve años para la estructura, y otros diez para las decoraciones. Esto es, ocho años menos que lo que ya ha insumido su restauración. Mary Loannidou, quien está a cargo de la dirección de las obras de restauración explica: “Tratamos a cada pieza de mármol como una obra de arte. Si un bloque de piedra fallaba, los antiguos griegos tenían la posibilidad de descartarlo y tomar uno nuevo, algo que nosotros no podemos permitirnos”.
A lo largo de la historia, el Partenón ha sufrido los efectos del fuego, la guerra, revoluciones, saqueo, polución y restauración inadecuada.
Entre 1898 y 1938 se ejecutaron trabajos de restauración que restituyeron secciones faltantes de las columnas, logrando reconstruir una gran parte del edificio. Pero muchos bloques se situaron en una posición equivocada, y se utilizaron fijaciones de hierro para unir las piezas. Con el paso del tiempo, el hierro se oxidó y se expandió, ocasionando grietas. Las fijaciones originales –también realizadas con hierro- no tuvieron este inconveniente, pues los antiguos griegos sabían que debían cubrirlas con plomo para evitar inconvenientes.
El equipo de arqueólogos, cortadores de mármol, arquitectos e ingenieros civiles y químicos enfrentó la colosal tarea de desmantelar 1852 toneladas de mármol y volverlas a su sitio original, añadiendo fragmentos que se encontraban extraviados o situados en el lugar equivocado. "Es un inmenso rompecabezas", explica Loannidou con una sonrisa.
Hoy se utilizan piezas de titanio para fijar los bloques, una solución que garantiza estabilidad para el futuro. Nuevas piezas de mármol han sido cuidadosamente talladas para sostener los bloques encontrados en su posición original. Respecto al mármol utilizado, la cantera original es ahora un sitio protegido, por lo que no fue posible obtener las piezas allí. Las nuevas piezas se cortaron en el otro lado de la montana, por lo que la consistencia de la piedra es muy similar, aunque el color es mucho más claro. Loannidou aclara: "Uno de los principios de nuestro trabajo es no engañar al visitante. Cualquiera que contemple el edificio podrá discernir que partes son originales y cuáles han sido agregadas como soporte".
En Setiembre, sin embargo, los andamiajes volverán a aparecer en la fachada oeste, como parte de un proyecto que insumirá al menos otros tres años. Paralelamente, ya ha comenzado los esfuerzos para identificar las piezas existentes de las paredes de la cámara interior del templo. Los trabajos de conservación implican planes de largo plazo que, en muchos casos, ya significan el trabajo de una vida para algunos especialistas. En las palabras de Ignatius Hiou, un cortador de mármol que ha trabajado allí durante los últimos dieciocho años: "Si pudiera hacer esto por el resto de mi vida, estaría feliz".
Texto original en inglés por Deborah Kyvrikosaios y Paul Casciato
Fuente: Reuters
http://www.reuters.com/article/idUSTRE64Q4I220100527
Imagen: Parthenon-2008 por Kalistos.
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