| 07 Mayo 2010

La historia del santo sudario, que volvió a exhibirse este año después de una década fuera de la vista del público, es polémica y discutida. A más de 20 años de la realización de una serie de exámenes de carbono 14, considerados “determinantes” en su momento, la reliquia sigue despertando más interrogantes que certezas.
La iglesia católica sostiene que el lienzo fue utilizado para envolver el cuerpo de Jesús después de su crucifixión, mientras que los escépticos esgrimen diferentes teorías que rebaten esa alternativa.
En un momento en que la ciencia ofrece más y mejores respuestas que nunca antes en la historia. ¿Qué sabemos en concreto acerca del lienzo de Turín?
Existen numerosas referencias históricas hacia el lienzo, pero las primeras fuentes documentales se remiten al siglo XVI. El lienzo, de 1,21 por 4,42 metros está manchado con sangre humana y muestra la silueta de un hombre crucificado. Su aspecto más icónico –la imagen del rostro con barba- no es distinguible a simple vista, y fue descubierta recién a fines del siglo XIX por un fotógrafo amateur.
Sin embargo, para 1988, las discusiones sobre su autenticidad parecían llegar a su fin. Expertos en datación con carbono de las universidades de Oxford, Zurich y Arizona probaron que el sudario databa del siglo XIV, y por lo tanto la imagen no podía pertenecer a Jesús.
A más de veinte años de los exámenes, se siguen desarrollando teorías y aportando evidencias que sostienen que el proceso podría haber sido impreciso.
Ian Wilson, un historiador que ha publicado varios libros al respecto, cree que el manto podría ser genuino. “Si bien el proceso en los laboratorios no es cuestionado, la muestra que se utilizó fue tomada del sector menos recomendable, la esquina superior izquierda”, observa Wilson. “Antes de 1840, el proceso habitual de exhibición habría involucrado a al menos tres personas que lo sostendrían por sus esquinas, contaminando esas áreas”. Otra duda planteada tiene relación con un importante incendio acontecido en 1532 en la iglesia que lo alojaba. “El humo introduce una gran cantidad de contaminantes en las fibras, que podrían alterar seriamente la datación”. Por último, está la teoría de que el lienzo podría haber sido reparado con fibras de algodón en el medioevo, alterando completamente los resultados. “Todos esos factores indican que las pruebas podrían no ser infalibles como se pensaba”, concluye el profesor Wilson.
Por su parte Bruno Barbieris, director del centro Internacional de Sindonología de Turín –dedicado al estudio del manto-, sospecha que la pieza es genuina. “Varios estudios prueban que la sangre es humana, por lo que no se trata de la obra de un pintor. Se trata realmente de una imagen dejada por un cuerpo real’. El centro dirigido por Barbieris planea generar “un mapa preciso del lienzo”, para poder determinar que partes están constituidas por el mismo lienzo y cuáles han sido reparadas.
La comunidad científica, por su parte, tiene una postura tomada. El profesor Gordon Cook, del centro de Investigación Ambiental de la Universidad de Escocia, descarta la teoría de que las muestras puedan haber sido dañadas irremediablemente por manos humanas. “Los métodos de pre-tratamiento eliminan toda fuente de contaminación. Los estudios fueron realizados por tres de los mejores laboratorios en el mundo, por lo que no tengo ninguna duda de que la antigüedad que se ha determinado es correcta”.
Una de las voces más autorizadas es la del Doctor Arno Synal, quien en 1988 formó parte del equipo científico a cargo de las pruebas. Para el Dr. Synal, el misterio fue resuelto en aquel entonces. “Aplicamos procedimientos muy rígidos. Si hubiera existido contaminación se hubiera detectado en las diferentes etapas de limpieza que se aplicaron. Sin embargo, nada de esto sucedió.” Respecto a los enmiendos, está completamente seguro de que cualquier discrepancia de materiales hubiera sido detectada de inmediato por los expertos en textiles a cago de los exámenes. “No me caben dudas de que la muestra tomada tiene la misma estructura que todo el manto. El esfuerzo que se puso en la toma de la muestra fue enorme”.
El Doctor Synal está convencido de que el manto data del siglo 14. Sin embargo, esto no lo hace ajeno a su inmenso poder para movilizar a la gente. “No es la iglesia católica la que defiende su autenticidad, sino gente ajena a ella. Mucha gente necesita tener una prueba física de la existencia de Dios. Simplemente, no creo que sea esta”. “Se trata de algo verdaderamente especial, un objeto histórico que, independientemente de si su origen date 2000 o 700 años atrás. Su poder para movilizar va más allá de la ciencia”.

