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Avances en la tecnología para digitalizar pintura

Satscan-Arte

El registro fotográfico de pinturas, detallado y de gran precisión –tanto en el espectro infrarrojo como el visible- es una práctica habitual en los laboratorios de conservación de todo el mundo.  A partir de la aparición de la fotografía digital se ha iniciado un avance tecnológico que está ofreciendo resultados muy superiores a los disponibles unos pocos años atrás.

Un caso particularmente interesante es el del Instituto Hamilton Kerr de la Universidad de Cambridge, dedicado a la educación de conservadores de pintura y a la investigación técnica e histórica en este campo.  Movidos por la necesidad de obtener imágenes más detalladas de sus obras, se asociaron con Smartdrive -una empresa local dedicada al desarrollo de sistemas de control de movimiento- para desarrollar un proyecto conjunto.


Así nació SatScan, un sistema que permite generar imágenes geométricamente precisas de obras de cualquier porte, a partir de la captura precisa de imágenes parciales y su posterior ensamble a partir de información espacial y visual.

El sistema consta de una plataforma capaz de desplazarse vertical y horizontalmente con gran precisión. La plataforma -que aloja a la cámara fotográfica y a una batería de luces-  permite cambiar de equipo rápidamente y sin complicaciones. El aspecto general de la unidad es bastante similar al de las máquinas utilizadas para cortar tableros melamínicos que pueden observarse en cualquier carpintería moderna.

La obra se fija a pocos centímetros de la cámara en un bastidor fijo. A continuación, la cámara comienza un “barrido” por líneas, durante el que toma cientos de fotografías de alta calidad. Al mismo tiempo en que toma las fotografías, registra la posición exacta de la cámara en el espacio, y combina esa información en tiempo real.  A continuación, un software especial combina todas las imágenes en una sola. Gracias a las coordenadas registradas junto a cada fotografía, la unión puede realizarse de forma automática, y de manera tal que no quedan marcas.

Las ventajas de este sistema son dos: La primera es una resolución combinada inmensamente  superior a la que se puede lograr con una sola fotografía. La segunda es que se evita la distorsión por perspectiva, que suele constituir un problema en obras de gran porte y resulta inevitable cuando se fotografía desde un único punto. Al generar la imagen a partir de la suma de pequeñas partes, se consigue un resultado dimensionalmente preciso. Habitualmente se corregía esta distorsión con el uso de lentes especiales o retoques posteriores, técnicas que afectaban negativamente los resultados.