| 26 Enero 2010

A medida en la preocupación global por el cambio climático se extiende, queda claro que las actividades humanas en el contexto de cualquier disciplina tienen un impacto colateral en el medio ambiente. Identificar y cuantificar ese impacto es el primer paso para producir cambios positivos y alcanzar un mayor grado de “sustentabilidad" en nuestras actividades.
La Conservación, como disciplina, no está exenta de responsabilidades en este tema. Algunos ejemplos de impacto ambiental derivadas de prácticas de conservación son: El uso de solventes y químicos que no son correctamente desechados; el alto consumo de energía derivado de la necesidad de contar con acondicionamiento permanente del aire; generación de desechos como papel, madera y espumas sintéticas; consumo de energía relacionada a transporte y movimientos; falta de infraestructura adecuada para el reciclaje y reutilización
Si bien en Argentina hay aún asignaturas pendientes mucho más urgentes que el impacto ambiental de nuestras actividades, es importante conocer y entender el rumbo que hoy se está tomando en el mundo respecto a un tema que en poco tiempo más será ineludible.
Con el objetivo de investigar e implementar prácticas sustentables para la conservación preventiva, el AIC (Instituto Americano para la Conservación de Obras Artísticas e Históricas) creó hace poco más de un año un grupo de trabajo denominado Green Task Force. Su primer tarea fue investigar el grado de concientización de los conservadores respecto a la sustentabilidad actual de sus prácticas y del camino a seguir. A continuación, la traducción al castellano del párrafo inicial de su “Green Task Force Survey Summary Report”:
“Resulta innegable la necesidad de incorporar un grado de sustentabilidad a nuestros esfuerzos de conservación. Dadas las presiones económicas y de tiempos, hábitos y la evolución de las opiniones respecto a las condiciones tolerables para las colecciones, los conservadores debemos considerar no sólo la interacción de los materiales y el medio ambiente con los elementos a conservar, sino también la producción, uso y desecho de los materiales empleados en nuestro trabajo. Debemos educarnos y concientizarnos respecto a nuestra contribución a la contaminación, e implementar prácticas más sostenibles.”
El primer paso concreto parece ser la creación de consenso respecto a una serie de “Buenas Prácticas” y su implementación. Algunos tópicos que éstas tratarán ineludiblemente son: minimizar el volumen e impacto de los desperdicios, disminuir los consumos de energía, alternativas menos tóxicas de materiales y químicos empleados, reevaluación de la necesidad de acondicionamiento de aire.
Imagen:
Ankle-deep… por johnb/uk
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