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Rescatando una pintura sobre madera en el Getty Institute

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El Wall Street Journal publicó recientemente –en inglés- una interesante pieza periodística que ofrece una mirada sobre algunas actividades que se desarrollan dentro de los talleres de Conservación del Getty Conservation Institute.

La historia de una pieza en particular -una Virgen con niño pintada sobre madera del siglo XV- atraviesa todo el relato y sirve para hilvanar 3 historias:

1: El daño producido por reparaciones:

La pintura en cuestión fue realizada por Giovanni Boltraffio, un artista renacentista nacido en Lombardía, que trabajó en el estudio de Leonardo da Vinci.

Como la inmensa mayoría de las obras de su período realizadas sobre soportes móviles, fue pintada sobre una gruesa tabla de madera. Esta técnica posibilita que –si no se la altera de ningún modo- la obra sobreviva a los siglos. Desgraciadamente éste no es el caso de la Madonna, que se está agrietando y quebrando, consecuencia de una restauración inapropiada.

Con una técnica habitual en el siglo 19, el reverso de la obra fue cepillado hasta llegar a los 3 mm de espesor -demasiado poco para soportar su propio peso- y posteriormente adherido a un marco rígido, con el objetivo de que se mantenga perfectamente plana.

Imposibilitada para flexionarse, encogerse o dilatarse con los cambios en el clima, las fibras de la madera se han estado separando desde ese entonces. Un caso típico de una intervención bien intencionada que termina atentando contra la obra.

 

2: La tecnología como herramienta para comprender:

Antes de tomar alguna decisión, se decidió examinar la obra en profundidad con una serie de exámenes de laboratorio.

Tras la inspección visual, se la observó bajo luz ultravioleta, que evidencia trazos de retoques y las distintas capas de barniz utilizadas para proteger el retrato.

Con rayos X -más poderosos- se revelaron grandes grietas horizontales en el centro de la obra y la existencia de una capa profunda constituida por un pigmento blanco al plomo, aplicada directamente con la mano. Impresiona ver las huellas digitales del artista, antes ocultas para todo espectador.

Con luz infrarroja se pudo inspeccionar aún más profundo y reconocer las diferencias materiales entre la pintura y su soporte, revelando capas ocultas que conservan los trazos de los dibujos previos, para identificar los cambios que el artista fue realizando mientras pintaba.

Para comprender mejor la pintura en sí misma, se analizaron los pigmentos bajo microscopio electrónico. La sección de una muestra típica revela diez capas distintas de pintura, no todas visibles bajo una luz normal.

Si bien la experiencia del conservador sigue jugando un rol fundamental a la hora de decidir las técnicas de intervención, la información científica aporta hoy una cantidad de datos que hace pocos años no estaban disponibles.

El sitio del WSJ ofrece una aplicación interactiva donde es posible superponer las distintas imágenes de la obra que se descubren con cada tecnología.


3: La dificultad para mantener vivas ciertas habilidades que se transmiten de generación en generación:


Las pinturas sobre madera son una especialidad poco habitual y compleja, que requiere un elevado nivel de habilidades técnicas y años de experiencia. Tanto es así que los especialistas parecen ser una “especie en extinción”.

A medida que los más experimentados se fueron jubilando, las alarmas comenzaron a sonar entre los responsables de las colecciones: si no se entrena una nueva generación de expertos en el corto plazo, el problema será significativo. Orientado a paliar este déficit, Getty acaba de lanzar su “Panel Paintings Initiative”, enfocado en transferir el conocimiento entre generaciones antes que sea demasiado tarde. El programa tiene como objetivos generar un avance en el tratamiento de estas obras en todo el mundo, así como aumentar el nivel de conciencia respecto a la pintura sobre madera entre los conservadores, curadores y científicos.