Escrito por Rodolfo Giunta

Nota: El presente artículo fue publicado originalmente en el contexto del II Forum Latinoamericano para la Conservación del Patrimonio Histórico- Cultural, organizado por Patrimonio Histórico en 2000, y es reprodu-cido con permiso de su autor.
El patrimonio presenta un conjunto de tensiones de muy difícil resolución. En primer lugar, en cada época, rigen muy diversos criterios tanto sobre aquello que una comunidad debe conservar como referentes de sus memoria como acerca de la forma que dicha conservación debe llevarse a cabo. A partir de mi experiencia en el Museo Mitre, pude comprobar que este tipo de Instituciones, que son los ámbitos privilegiados para la salvaguarda del patrimonio, se debaten entre la difusión y la conservación de su patrimonio. Dos misiones contrapuestas en tanto una excesiva difusión sería perjudicial para una adecuada conservación, lo cual suele crear conflictos entre los profesionales abocados a cada una de estas tareas. A su vez los procesos de conservación y restauración se hallan cruzados por diferentes criterios como ser aquellos que entienden que la restauración debe llevar a la pieza a su estado original y otros que entienden que la restauración debe diferenciarse del original, en tanto se estaría desvirtuando el criterio de autenticidad. Todos estos de-bates planteados, que no ejemplifican sino un simple muestreo del problema, se dan en reducidos círculos de expertos, sin que la comunidad muchas veces tenga noción alguna acerca de la misma. Peor aún, mu-chas veces para la comunidad lo importante en el proceso de restauración debería culminar con el hecho de quedar “bonito”, apostando a un criterio estético (propio además de cada época) en vez de apreciar el hecho de haberse rescatado los valores culturales que lo produjeron.
Una primera distancia entre el patrimonio y la comunidad estaría dada por el hecho que la selección de aquello que será patrimonio de la comunidad –en sus diversas escalas: municipal, provincial, nacional- no es fruto de un proceso consensuado sino la resolución de un grupo de especialistas que lo imponen. Desde una perspectiva historiográfica se ha generado así una cultura que suele denominarse de “bronce”, que en general crea más distancia que un acercamiento entre la comunidad y el referente. En este sentido el resul-tado suele ser la inhibición del proceso de apropiación.
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