FUNDACIÓN  PATRIMONIO  HISTÓRICO
"Propiciar la conservación de los bienes culturales”

En estos 10 años venimos sosteniendo nuestro quehacer y nuestras propuestas con búsquedas, borrones, conversaciones, tachaduras, hallazgos, enmiendas, reflexiones.
Hemos encontrado cómo formular algunas ideas de las que no dudamos y queremos compartirlas con Ud.

¿Por qué nos ocupamos del patrimonio?

La experiencia humana no se reduce sólo al dominio de las necesidades.
Los seres humanos estamos atravesados, moldeados por la cultura.

Cada época transita por marcas singulares que nos posibilitan recortar, en el fluir incesante y permanente del tiempo, un fragmento donde reconocernos, al que podemos llamar nuestra época, aquella en la que estamos implicados, aquella por la que nos sentimos afectados.
El presente, uno de los tiempos de la historia, no es puro instante ni acontecimiento, sino trama vivencial en donde el pasado insiste y proyecta su ilusión sobre el porvenir.

Nuestro presente se caracteriza por la disolución consecutiva de los vínculos sociales,
estamos embarcados en un mundo ofrecido a la individualidad solitaria, a lo provisional, a lo efímero.
Asistimos al surgimiento de nuevos comportamientos, de nuevas modalidades en los vínculos, de formas de sociabilidad que ponen en cuestión las que hasta ahora conocíamos, de transformaciones del Estado que han modificado los ámbitos de lo público y lo privado, de dinamismos de la política que cuestionan los sentidos y los mecanismos de la representatividad, y aún de los criterios de la democracia.

El sentido de pertenencia queda desarticulado, las nociones de tiempo y espacio quedan también afectadas de un modo radical y será necesario analizar profundamente sus efectos ya que estas nociones son fundamentales en la organización del mundo humano esencialmente en lo que entendemos como nuestro sentimiento de identidad . 

De nuestro sentimiento de identidad depende fuertemente la comprensión del pasado, la percepción del presente y la ilusión de un futuro. Imaginar un futuro es posible siempre que podamos reconocer en nosotros los recursos que como sujetos hacen que formemos parte de una cultura determinada.

La memoria es uno de los pilares de la existencia humana, nos remite a los recuerdos, a las imágenes ligadas a los objetos, lugares, paisajes, escenarios impregnados de nosotros.

Los recuerdos que recrea nuestra memoria, van tramando la identificación y el apego por lo nuestro, por lo propio, que es irrepetible y original.

Así como la memoria individual es vital para cada uno de nosotros, la memoria colectiva es decisiva para la vida social, el  conjunto de elementos que la componen  constituyen el bien común de una comunidad, sus códigos culturales.
El conjunto de estos códigos y la experiencia social, étnica y territorial conforman su identidad cultural.

Este extenso, diverso, dinámico y múltiple entramado conforma el patrimonio más genuino de una sociedad  y es donde ella funda,  protege, enriquece  y proyecta su cultura.

La identidad promueve en una comunidad o grupo social un fuerte sentimiento de arraigo y autoestimaque se consolida en su cultura. Es solo desde estos sentimientos desde donde podemos reconocer valores y bienes comunes e identificarlos como parte de nuestro patrimonio, y es solo en estas condiciones que podemos promover un desarrollo social genuino, reconocido por la comunidad como tal.

Promover el reconocimiento en los ciudadanos de una identidad cultural  a través del descubrimiento y la valorización del patrimonio es también valorar su capacidad para convertirse en protagonistas de su propio desarrollo y estimular el deseo de preservar la herencia cultural recibida.

 

 

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